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Ganador de la 20 Distinción OIDP

Rouen Métropole 2050: La ciudadanía en el corazón de la transición

Área Metropolitana de Rouen Normandie

País

Francia

Ciudad / gobierno local

Área Metropolitana de Rouen Normandie

Distinción

Ganador de la 20 Distinción OIDP

Más información

Sitio web de “Rouen Métropole 2050: La ciudadanía en el corazón de la transición”

https://jeparticipe.metropole-rouen-normandie.fr/concertation-publique/rouen-metropole-2050

Sitio web de la Área Metropolitana de Rouen Normandie

https://www.metropole-rouen-normandie.fr/

La práctica en el sitio web de ParticipateOIDP

https://participate.oidp.net/processes/award2026/f/305/proposals/3873

Descripción

La Área Metropolitana de Rouen Normandie es una entidad intermunicipal formada por 71 municipios y cerca de 500.000 habitantes en el noroeste de Francia. Situada a lo largo del valle del Sena, el área metropolitana combina importantes actividades industriales y portuarias con extensas zonas forestales, tierras agrícolas y centros urbanos. Al igual que muchas regiones metropolitanas europeas, enfrenta el desafío de conciliar la adaptación climática, el desarrollo económico, la cohesión social y la protección ambiental, al mismo tiempo que debe responder a las crecientes expectativas ciudadanas de una mayor participación en la toma de decisiones públicas.

En este contexto, la Métropole puso en marcha Rouen Métropole 2050 en 2023 con el objetivo de diseñar conjuntamente su estrategia territorial a largo plazo y revisar sus principales instrumentos de planificación: el Schéma de Cohérence Territoriale Air Énergie Climat (SCoT-AEC) y el futuro Plan Local d’Urbanisme intercommunal (PLUi). En lugar de limitar la participación pública a la consulta reglamentaria requerida para los documentos de planificación, la iniciativa transformó la revisión de estos complejos marcos normativos en un amplio proceso deliberativo mediante el cual la ciudadanía, las organizaciones de la sociedad civil, los municipios y los actores institucionales construyeron conjuntamente la visión metropolitana para 2050.

La iniciativa se basa en varios años de compromiso institucional con la democracia participativa. Tras la creación de un servicio específico de participación en 2017 y la adopción de una Carta de Participación Ciudadana en 2023, la Métropole buscó integrar la participación directamente en la planificación territorial estratégica. El proceso se articuló en torno a dos preguntas centrales: “¿Cómo conciliar la urgencia climática con la justicia social?” y “¿Cómo viviremos en 2050?”.

La metodología se organizó como un proceso participativo multinivel desarrollado desde finales de 2022 hasta 2025, acompañando cada etapa de elaboración de los documentos de planificación metropolitana. En lugar de consultar a la ciudadanía únicamente después de que se hubieran preparado las propuestas técnicas, la participación contribuyó al diagnóstico, a la definición de escenarios futuros, a la selección de prioridades estratégicas y a la incorporación de estas prioridades en los documentos normativos de planificación.

El proceso se desarrolló en tres fases sucesivas. La primera fase se centró en la elaboración de un diagnóstico territorial compartido mediante estudios, espacios de diálogo público y la identificación de los principales desafíos ambientales, sociales y económicos. Durante la segunda fase, la ciudadanía y los actores implicados desarrollaron conjuntamente una visión territorial a largo plazo mediante el debate de diferentes escenarios de desarrollo para el área metropolitana. La fase final tradujo estas prioridades colectivas en los componentes normativos del SCoT-AEC, garantizando que las contribuciones ciudadanas influyeran en la planificación estratégica y no quedaran separadas del proceso de toma de decisiones.

Una característica distintiva de la iniciativa fue su estrategia de participación de 360 grados, que combinó más de 70 mecanismos complementarios de participación adaptados a diferentes públicos y escalas territoriales. La participación ciudadana incluyó reuniones públicas participativas, talleres temáticos, actividades de proximidad en los barrios, recorridos territoriales, talleres de sensibilización climática, cuestionarios en línea, consultas a través de la plataforma digital de participación JeParticipe, actividades con jóvenes, talleres infantiles y sesiones específicas para personas con discapacidad. Las iniciativas de participación itinerante —incluyendo un punto de información móvil y actividades de acercamiento en espacios públicos— permitieron llegar a residentes que normalmente no participan en las consultas institucionales. Entre 2023 y 2025, más de 3.600 personas participaron en el proceso a través de estos diferentes mecanismos.

En el centro de la metodología se situó la Convención Ciudadana sobre las Transiciones, compuesta por 80 residentes seleccionados aleatoriamente que reflejaban la diversidad social y geográfica del área metropolitana. Durante un periodo de nueve meses, las personas participantes se reunieron en seis fines de semana y en varios talleres intermedios, recibiendo información equilibrada por parte de expertos técnicos, investigadores y profesionales antes de deliberar sobre algunos de los dilemas más complejos a los que se enfrenta el territorio. En lugar de debatir sobre proyectos aislados, las personas participantes analizaron decisiones fundamentales relacionadas con el uso del suelo, la vivienda, la movilidad, la biodiversidad, el riesgo de inundaciones, la adaptación climática, la producción energética y el atractivo económico del territorio. A través de una deliberación estructurada, desarrollaron una visión colectiva para el área metropolitana y aprobaron un informe final con 64 recomendaciones, respaldado por el 96% de las personas participantes en la Convención.

La Convención representó mucho más que un simple ejercicio consultivo. Una de las principales innovaciones de la iniciativa fue la creación de un Comité de Seguimiento Ciudadano, establecido a petición de los propios miembros de la Convención. Formado por antiguos participantes de la Convención y por otros residentes voluntarios, el comité acompaña la implementación del proceso de planificación mediante el seguimiento de cómo las recomendaciones ciudadanas se incorporan en los sucesivos documentos de planificación, solicitando aclaraciones a los servicios metropolitanos y formulando recomendaciones adicionales cuando sea necesario. Tras cada reunión se elaboran informes públicos, creando un “derecho de seguimiento” institucionalizado que permite extender la participación ciudadana mucho más allá de la fase deliberativa inicial.

La innovación también reside en la interacción continua entre la experiencia técnica y el conocimiento ciudadano. En lugar de considerar la participación como un ejercicio paralelo, la Métropole estableció un proceso iterativo en el que las aportaciones ciudadanas informaban continuamente el trabajo técnico, mientras que los equipos de planificación regresaban ante los participantes con escenarios revisados y propuestas normativas para seguir debatiéndolas. Este diálogo permanente permitió que los documentos de planificación evolucionaran a lo largo del proceso y reforzó la legitimidad de decisiones políticas complejas relacionadas con el crecimiento urbano, la transición ecológica y la resiliencia territorial.

La iniciativa prestó especial atención a la inclusión y la accesibilidad. Se organizaron talleres específicos para niños, jóvenes, estudiantes y personas con discapacidad, mientras que las reuniones se celebraron en horarios de tarde y durante los fines de semana para facilitar la participación. Los servicios de cuidado infantil, las herramientas digitales de participación y las amplias actividades de acercamiento ayudaron a reducir las barreras prácticas para la implicación ciudadana. Además de los residentes, el proceso involucró al Consejo de Desarrollo Sostenible, la red COP Rouen 2030, los concejales municipales de los 71 municipios, actores económicos, asociaciones, instituciones educativas y expertos técnicos, creando un ecosistema de participación excepcionalmente amplio y diverso.

La transparencia y la rendición de cuentas estuvieron integradas en todas las fases del proceso. Las contribuciones ciudadanas fueron documentadas y registradas sistemáticamente mediante tablas de seguimiento que mostraban cómo las propuestas influían en los documentos de planificación. La propia Convención Ciudadana fue evaluada de manera independiente: el 96% de las personas participantes consideró que sus opiniones habían sido tenidas en cuenta, mientras que el 72% manifestó su voluntad de volver a participar en futuros procesos deliberativos. Estos mecanismos de evaluación también han contribuido al desarrollo de un marco más amplio de evaluación participativa de la política de gobernanza democrática de la Métropole.

Las recomendaciones ciudadanas contribuyeron a reforzar las disposiciones relacionadas con la transición ecológica, la protección de la biodiversidad, la conservación de los bosques, la gestión de los recursos hídricos, la movilidad descarbonizada, la vivienda inclusiva, los servicios de proximidad, la revitalización comercial, la agroecología y la economía social y solidaria. Más allá de los resultados concretos en materia de planificación, la iniciativa transformó las prácticas administrativas internas al fomentar una mayor colaboración entre los distintos departamentos, mejorar la trazabilidad de las decisiones de planificación e integrar la participación ciudadana en la elaboración de políticas públicas regulatorias a largo plazo.

Rouen Métropole 2050 demuestra cómo la democracia participativa puede convertirse en un componente integral de la planificación territorial estratégica. Al combinar una amplia movilización ciudadana, una Convención Ciudadana seleccionada aleatoriamente, procesos deliberativos iterativos y un mecanismo permanente de seguimiento ciudadano, la iniciativa muestra cómo una planificación normativa compleja puede ser cocreada con la ciudadanía para responder a los desafíos interconectados de la transición climática, la justicia social y el desarrollo metropolitano. La práctica ofrece un modelo de gobernanza en el que la deliberación ciudadana no termina con la consulta, sino que continúa durante la fase de implementación, reforzando tanto la legitimidad como la sostenibilidad a largo plazo de la toma de decisiones públicas.

Comentarios del jurado

“Rouen Métropole 2050 demuestra que incluso los procesos de planificación más complejos pueden ser realmente cocreados con la ciudadanía, transformando un ejercicio tradicionalmente técnico en un proceso participativo que otorga a los residentes una voz real en la definición del futuro de su territorio.”

“Esta práctica establece un referente en materia de gobernanza participativa al combinar una visión ambiciosa a largo plazo, una metodología rigurosa e inclusiva y mecanismos institucionales que garantizan que las contribuciones ciudadanas influyan directamente en la planificación, la implementación y el seguimiento a largo plazo.”

“Al integrar la participación en todas las etapas de la planificación territorial —desde la deliberación hasta el seguimiento—, Rouen Métropole 2050 ejemplifica una gobernanza integrada, demostrando cómo la transición ecológica, la justicia social y la innovación democrática pueden impulsarse mediante un enfoque genuinamente transversal de gobierno.”

“Una demostración excepcional de que la planificación territorial a largo plazo puede ser, al mismo tiempo, técnicamente sólida y verdaderamente impulsada por la ciudadanía.”