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Mención especial en transición ecológica y medio ambiente

Gobernanza participativa de cuencas hidrográficas en la cuenca Nibuwa–Tankhuwa

Dhankuta

País

Nepal

Ciudad / gobierno local

Dhankuta

Categoría

Transición ecológica y medio ambiente

Distinción

Mención especial en transición ecológica y medio ambiente

Más información

Sitio web de la práctica Gobernanza participativa de cuencas hidrográficas en la cuenca Nibuwa–Tankhuwa

https://covenantofmayors-southasia.eu/uploads/resources/2649C7AB-27A3-47B3-90A6-8F6EBC19FCAE.pdf

Sitio web de la Municipalidad de Dhankuta

https://dhankutamun.gov.np

La práctica en el sitio web de ParticipateOIDP

https://participate.oidp.net/processes/award2026/f/305/proposals/3720

Descripción

La Municipalidad de Dhankuta está situado en las colinas de media montaña del este de Nepal, dentro de la cuenca del río Koshi, una zona caracterizada por su relieve escarpado, ecosistemas frágiles y una elevada dependencia de los recursos naturales para el abastecimiento de agua, la agricultura y los medios de vida locales. El cambio climático ha intensificado la escasez estacional de agua y ha aumentado la frecuencia de deslizamientos de tierra, erosión del suelo y precipitaciones extremas, generando simultáneamente problemas de escasez hídrica durante la estación seca e inundaciones durante el periodo del monzón. Estas presiones han afectado especialmente a las mujeres, las comunidades indígenas y los pequeños agricultores, que dependen directamente de las fuentes locales de agua para cubrir las necesidades domésticas y mantener la producción agrícola.

La práctica “Gobernanza participativa de cuencas hidrográficas en la cuenca Nibuwa–Tankhuwa” se puso en marcha en 2021 con el objetivo de fortalecer la seguridad hídrica y la resiliencia climática mediante un modelo de gobernanza participativa centrado en la cuenca hidrográfica, en lugar de en los límites administrativos. Basándose en las investigaciones realizadas entre 2017 y 2020 por el Municipio de Dhankuta y el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), la iniciativa buscó superar las limitaciones de los enfoques fragmentados y sectoriales mediante la integración de la gestión ambiental, la planificación local y la participación ciudadana en un único marco de gobernanza.

La metodología parte del reconocimiento de la cuenca hidrográfica como una unidad tanto ecológica como de gobernanza. En lugar de que cada municipio diseñe intervenciones de forma aislada, la práctica adopta un enfoque a escala de cuenca que reúne al Municipio de Dhankuta, al municipio rural vecino de Chhathar Jorpati y a los actores locales para identificar conjuntamente los desafíos ambientales y coordinar respuestas en todo el territorio de la cuenca.

El proceso participativo comenzó con un diagnóstico comunitario de los riesgos relacionados con el agua, el suelo y el clima. Mediante procesos de cartografía participativa, encuestas a los hogares y grupos focales, los residentes —incluidas mujeres, comunidades indígenas, agricultores, jóvenes y hogares afectados por la escasez de agua— identificaron como principales preocupaciones el agotamiento de los manantiales, la degradación del suelo, los deslizamientos de tierra y la disminución de la productividad agrícola. Este diagnóstico combinó el conocimiento local con investigaciones hidrológicas, ecológicas y socioeconómicas realizadas por el ICIMOD, creando una base de evidencia compartida para la toma de decisiones.

La información recopilada dio paso a una segunda fase de talleres de planificación con múltiples actores, en los que participaron representantes municipales, autoridades de los distritos (wards), organizaciones comunitarias, expertos técnicos, organizaciones no gubernamentales y residentes locales. En lugar de consultar a la ciudadanía sobre proyectos previamente definidos, estos espacios deliberativos permitieron elaborar conjuntamente un plan de gestión de la cuenca hidrográfica estructurado en torno a seis componentes complementarios: conservación del agua, gestión sostenible del uso del suelo, diversificación de los medios de vida, adaptación al cambio climático y reducción del riesgo de desastres, fortalecimiento institucional e investigación-acción interdisciplinaria. Las prioridades resultantes se incorporaron posteriormente a los procesos municipales de planificación y elaboración de presupuestos.

La implementación se lleva a cabo a través de comités de gestión de cuencas hidrográficas y de manantiales, que permiten que las comunidades continúen participando de manera activa más allá de la fase de planificación. La ciudadanía participa en la identificación de las zonas de intervención, la construcción de estanques de recarga, pozos de infiltración y obras de bioingeniería, la restauración de manantiales y el seguimiento de las condiciones ambientales. Los presupuestos municipales se complementan con mecanismos de cofinanciación entre municipios y con el apoyo técnico del ICIMOD y de organizaciones asociadas, mientras que la responsabilidad de la implementación se comparte entre los gobiernos locales, las organizaciones comunitarias y las instituciones técnicas.

Una innovación central de la práctica reside en la institucionalización de la gobernanza participativa de la cuenca hidrográfica dentro de los sistemas de gobierno local. En lugar de abordar la gestión de la cuenca como un conjunto de proyectos ambientales aislados, la iniciativa establece la propia cuenca como una plataforma permanente para la deliberación ciudadana, la coordinación intermunicipal y la rendición de cuentas. La investigación científica y el conocimiento técnico se combinan con los saberes indígenas y locales, mientras que la participación ciudadana se integra en todas las fases del proceso: planificación, implementación, seguimiento y elaboración de políticas públicas.

La práctica también concede una especial importancia a la inclusión y la equidad. Mujeres, comunidades indígenas, pequeños agricultores y hogares más afectados por la escasez de agua participan activamente mediante consultas específicas, representación en los comités de cuenca y actividades de fortalecimiento de capacidades. Los horarios flexibles de las reuniones y las metodologías participativas de facilitación buscan reducir las barreras a la participación, garantizando que los grupos más afectados por los desafíos climáticos e hídricos contribuyan a definir las prioridades y supervisar la implementación.

El seguimiento y la evaluación están integrados en el modelo de gobernanza mediante reuniones participativas de revisión, evaluaciones técnicas y sistemas comunitarios de monitoreo del caudal de los manantiales, las infraestructuras hídricas y los impactos ambientales. La ciudadanía participa directamente en la evaluación de las intervenciones y en la identificación de los ajustes necesarios, mientras que las responsabilidades de implementación y la asignación de recursos presupuestarios se debaten abiertamente en foros públicos, reforzando la transparencia y la rendición de cuentas. Las lecciones aprendidas se incorporan a los ciclos posteriores de planificación, permitiendo que la práctica se adapte a las cambiantes condiciones climáticas y a las prioridades locales.

La sostenibilidad a largo plazo de la iniciativa se apoya en su integración dentro de los sistemas municipales de planificación y elaboración de presupuestos. Los comités de cuenca continúan supervisando las intervenciones una vez ejecutadas, mientras que los municipios asignan recursos anuales a las actividades prioritarias y mantienen la coordinación con los socios técnicos. Esta integración institucional permite que la práctica evolucione en función de las aportaciones de la comunidad, las oportunidades de financiación y los nuevos riesgos climáticos, manteniendo al mismo tiempo su marco de gobernanza participativa.

Según el municipio, la práctica ha fortalecido la coordinación entre la ciudadanía y los gobiernos locales, ha mejorado la seguridad hídrica y ha reducido los conflictos relacionados con el uso del agua. Actualmente, las comunidades desempeñan un papel activo en la gestión de los manantiales, las zonas propensas a deslizamientos de tierra y los recursos naturales, mientras que la gestión participativa de la cuenca hidrográfica se ha incorporado a la planificación del desarrollo municipal. Al vincular la restauración ecológica con la gobernanza colaborativa, la iniciativa demuestra cómo la planificación participativa puede fortalecer la resiliencia ambiental e integrar la participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones a nivel local.

Comentarios del jurado

“La práctica demuestra cómo la gobernanza ambiental puede fortalecerse situando a la ciudadanía en el centro de la toma de decisiones, transformando la gestión de la cuenca hidrográfica en un proceso verdaderamente participativo que abarca desde el diagnóstico y la planificación hasta la implementación y el seguimiento.”

“Al considerar la cuenca hidrográfica como un sistema ecológico compartido, y no como un límite administrativo, la iniciativa ofrece un modelo innovador de colaboración intermunicipal que combina conocimiento científico, saberes locales y liderazgo comunitario para construir una resiliencia climática a largo plazo.”

“Se trata de un ejemplo destacado de gobernanza ambiental participativa, que sobresale por la solidez de su metodología, la participación inclusiva de las comunidades más vulnerables y sus mecanismos institucionalizados de colaboración, convirtiéndose en un modelo valioso para otros territorios que enfrentan problemas de escasez de agua y desafíos relacionados con el cambio climático.”

“Un enfoque altamente participativo que demuestra que la resiliencia ambiental es más sólida cuando se construye con las comunidades y no únicamente para ellas.”