Mención especial a la Durabilidad Ramallah
Palestine
Ramallah
Construir ciudades y territorios más democráticos y pacíficos
Mención especial a la Durabilidad
Sitio web del Consejo Municipal de la Juventud de Ramala (RYCC)
https://www.facebook.com/R.Municipality
Sitio web del Municipio de Ramala
La práctica en el sitio web de ParticipateOIDP
https://participate.oidp.net/processes/award2026/f/304/proposals/3938
Ramala está situada en la parte central de Cisjordania, aproximadamente a 16 kilómetros al norte de Jerusalén, y cuenta con una población de alrededor de 85.000 habitantes. Con una edad media de 21,4 años, se caracteriza por una población predominantemente joven y constituye un importante centro político, cultural y administrativo de Palestina. A pesar de desenvolverse bajo las limitaciones derivadas de una ocupación prolongada, que incluye restricciones a la movilidad, al uso del suelo y al acceso a los recursos, el Municipio de Ramala ha desarrollado una visión de largo plazo basada en la resiliencia, la inclusión y la gobernanza participativa. En este marco, los niños, niñas y jóvenes son reconocidos como actores fundamentales en la construcción del futuro de la ciudad.
El Consejo Municipal de la Juventud de Ramala (RYCC) se creó en 2008, coincidiendo con el centenario del Municipio de Ramala y la adopción de su primer plan estratégico municipal. Concebida como un mecanismo permanente de participación juvenil, la iniciativa buscó ir más allá de las consultas ocasionales mediante la creación de un consejo juvenil elegido democráticamente, a través del cual las personas adolescentes pudieran participar de forma directa en la gestión del gobierno local. Tras más de quince años de implementación ininterrumpida, el RYCC se ha consolidado como un componente institucional de la estructura de gobernanza del municipio y de su estrategia más amplia de Ciudad Amiga de la Infancia.
La práctica se organiza en torno a un ciclo electoral de tres años en el que participan jóvenes de entre 14 y 17 años procedentes de centros educativos públicos, privados, de la UNRWA y de escuelas para estudiantes con discapacidad auditiva. Cada tres años se celebran elecciones siguiendo un proceso estandarizado que incluye sesiones de sensibilización en los centros educativos, inscripción de candidaturas, campañas electorales y votaciones supervisadas por la Comisión Electoral Central y el Ministerio de Educación. Como resultado, se eligen 22 representantes para integrar el Consejo Municipal de la Juventud, garantizando la representación de los distintos sistemas educativos y de diversos contextos sociales, al tiempo que se promueve el equilibrio de género.
Tras las elecciones, los miembros recién elegidos participan en un programa estructurado de fortalecimiento de capacidades que abarca educación cívica, gobernanza local, normativa municipal, liderazgo, comunicación y derechos humanos. Facilitada por la División de Juventud e Infancia del Municipio, en colaboración con educadores, departamentos municipales y especialistas externos, esta formación prepara a los miembros para participar de manera efectiva en los asuntos municipales, al tiempo que fortalece su comprensión de las instituciones democráticas y de la administración pública.
En lugar de funcionar como un órgano juvenil meramente simbólico, el Consejo opera como una institución permanente de participación integrada en la estructura de gobernanza municipal. Sus miembros se reúnen semanalmente siguiendo un plan de trabajo anual elaborado por el propio Consejo y alineado con las prioridades del municipio. Mantienen un diálogo constante con los responsables municipales, contribuyen a las consultas sobre políticas públicas y servicios locales, proponen iniciativas y participan en campañas de sensibilización sobre temas como los derechos de la infancia, el acoso escolar, la ciberseguridad, la inclusión social y la responsabilidad cívica. Una de las características más distintivas de la práctica es la celebración del Día del Municipio, durante el cual los miembros del Consejo de la Juventud asumen temporalmente las funciones de alcalde, director municipal y altos cargos de la administración, lo que les permite conocer de primera mano los procesos de toma de decisiones dentro del gobierno local.
Una innovación central de la práctica reside en la transformación de la participación juvenil en un mecanismo permanente de gobernanza elegido democráticamente. En lugar de depender de consultas puntuales a jóvenes o de procesos de participación vinculados a proyectos específicos, el RYCC institucionaliza la participación mediante elecciones periódicas, reglamentos internos, programas recurrentes de formación y una interacción continua con los departamentos municipales. Esta continuidad ha permitido que la participación juvenil forme parte de los procesos habituales de planificación y toma de decisiones del municipio, en lugar de depender de proyectos individuales o de mandatos políticos concretos.
La práctica también presta especial atención a la inclusión. La representación se extiende a jóvenes procedentes de escuelas públicas, privadas, de la UNRWA y de centros educativos especializados en discapacidad, garantizando la participación de personas jóvenes con diferentes contextos sociales, educativos y económicos. Las medidas de accesibilidad, incluida la interpretación en lengua de signos durante las reuniones y actividades públicas, favorecen la participación efectiva de jóvenes con discapacidad auditiva. La comunicación combina redes escolares, plataformas municipales, eventos públicos, redes sociales y la aplicación móvil del municipio, mientras que los mecanismos de retroalimentación garantizan que las recomendaciones formuladas por el Consejo de la Juventud sean documentadas, trasladadas a los departamentos correspondientes y comunicadas nuevamente a las personas participantes.
El seguimiento y la evaluación están integrados en la metodología. Las actividades, recomendaciones y resultados se documentan a lo largo de cada mandato de tres años y se revisan mediante reuniones periódicas, sesiones de reflexión y evaluaciones participativas con la participación de los miembros del Consejo de la Juventud. Los comentarios recogidos se utilizan para adaptar los programas de formación, mejorar las estrategias de comunicación y perfeccionar los futuros planes de trabajo. La rendición de cuentas se refuerza mediante una estructura de gobernanza clara, financiación municipal garantizada, procesos de toma de decisiones documentados e informes periódicos dirigidos al liderazgo municipal.
La institucionalización a largo plazo del Consejo ha sido un factor clave para su sostenibilidad. Desde 2008, los sucesivos Consejos Municipales de la Juventud han funcionado bajo el mismo marco democrático, con el apoyo de personal municipal especializado, un presupuesto anual protegido y su integración en las estrategias de largo plazo del municipio. El modelo ha mantenido su capacidad de adaptación mediante el ajuste de las prioridades temáticas, los métodos de participación y las medidas de protección en respuesta a los cambios políticos y sociales, preservando al mismo tiempo su estructura participativa fundamental.
Según el municipio, el Consejo Municipal de la Juventud de Ramala (RYCC) ha involucrado a cientos de jóvenes consejeros elegidos y a miles de estudiantes a través de procesos electorales, consultas, campañas y actividades cívicas desde su creación. Las recomendaciones de la juventud han contribuido a los debates sobre espacios públicos, servicios municipales, seguridad, inclusión y derechos de la infancia, favoreciendo el desarrollo de políticas adaptadas a las necesidades de niños, niñas y jóvenes, incluida la Estrategia de Ciudad Amiga de la Infancia del municipio. La práctica también ha fortalecido la conciencia cívica, las capacidades de liderazgo y la confianza entre la juventud y las autoridades locales, al tiempo que ha reforzado la capacidad del municipio para integrar la participación infantil dentro de la gobernanza local.
Después de más de quince años de implementación continua, el Consejo Municipal de la Juventud de Ramala demuestra cómo la participación democrática puede institucionalizarse desde edades tempranas mediante un mecanismo permanente de gobernanza. Al combinar elecciones democráticas, educación cívica, diálogo continuo con las autoridades municipales y mecanismos estructurados de seguimiento, la práctica ha establecido un modelo duradero para integrar las voces de niños, niñas y jóvenes en la toma de decisiones locales y garantizar que la participación juvenil siga siendo un componente permanente de la gobernanza municipal.
Comentarios del jurado
“El Consejo Municipal de la Juventud de Ramala es un modelo ejemplar de gobernanza participativa sostenible, que demuestra cómo la participación juvenil puede evolucionar de un proyecto a una institución municipal permanente que fortalece continuamente el compromiso democrático entre generaciones.”
“La práctica destaca por su institucionalización a largo plazo, su gobernanza transparente y su renovación constante mediante elecciones democráticas, garantizando que las personas jóvenes sigan siendo socias activas en la definición de políticas locales, a pesar de un contexto político y operativo altamente complejo.”
“Al integrar las voces de la juventud dentro de las estructuras municipales y adaptar su papel con el tiempo para responder a las necesidades cambiantes de la comunidad, la iniciativa demuestra cómo una participación sostenida puede construir capacidades cívicas duraderas, resiliencia y confianza entre las personas jóvenes y el gobierno local.”
“Una inversión duradera en la democracia que permite a las personas jóvenes convertirse en actores activos de la gobernanza local.”